Treinta mundos
Mi relato finalista del Concurso del escritor de Substack del mes de noviembre de 2025
Desde hace unos meses se está organizando un concurso de relatos en Substack bajo el título “Concurso del escritor de Substack”, que cuenta con el el liderazgo de Renata y con la cobertura del equipo de la revista Mejores Artículos.
Este mes de noviembre se convocó la segunda edición y todos los relatos debían versar sobre un mismo tema. En este caso, el tema elegido fue la “Precariedad”.
Las reglas son sencillas y pueden resumirse así: escribe en el género que quieras; el texto debe tener 500 palabras; puede tener más, pero solo se tendrán en cuenta las primeras 500. Aquí os dejo lo que fue la segunda convocatoria por si os interesa leer las reglas completas.
Hacía tiempo que no escribía nada de ficción, aunque algunas de las cosas que comparto con vosotros puedan parecerlo. Leí la convocatoria, vi el tema y fue inmediato: la imagen de mi relato apareció en mi cabeza.
Lo presenté; eso, para mí, ya fue un premio, pues el concurso me sirvió de activador para volver a escribir ficción. Pero la semana pasada fue aún mejor, ya que se anunciaron los ganadores y mi relato quedó finalista.
Desde aquí, agradezco al jurado la elección de mi relato como merecedor de ese logro, y felicito a los ganadores y al resto de premiados.
Os dejaré el enlace a los tres relatos merecedores del podio. Los he leído y son muy buenas historias.
No me alargo más. Os dejo con mi relato. Espero que lo disfrutéis.
Treinta mundos
Faltaba un minuto para las cinco. Solo quería salir de clase, llegar a casa, cambiarse y relajarse por primera vez en todo el día. Eso último era más fácil desde que vivía solo. Bueno, acompañado de su gata.
Andrea se había cansado de su mal humor diario. Le decía que necesitaba terapia o un cambio de trabajo. Cada vez que lo mencionaba, él se enfadaba más. Le hacía sentirse culpable, aunque quizá ese era el problema y ni siquiera había sabido verlo.
Ahora, al llegar a casa, lo recibía el eco de la soledad. Era un cobarde, pensó. Había dejado marchar a la única persona que se había preocupado de verdad por él.
Abrió la puerta y escuchó los maullidos de bienvenida, aunque sabía que en realidad eran una llamada de atención para que le pusiera sus galletas especiales. Lo que no sabía su peluda amiga era que contenían malta y que así la protegía de las bolas de pelo.
Le gustaba verla relamerse tras comerse las galletas, tan tranquila, tan dueña de sí misma. Quizá él también tendría que aprender a lamerse las heridas, pero el día a día lo devoraba, y en ese punto de su vida no tenía fuerzas para mirarse al espejo y autoanalizarse.
Se dejó caer en el sofá, se cubrió con una manta y abrió Instagram. La segunda historia que salió era de un profesor de secundaria en una manifestación contra la precariedad laboral en las aulas. Se detuvo a escuchar.
«Tengo treinta alumnos en clase. Cuatro con TEA, cinco con TDAH, siete que acaban de llegar al país y no entienden la lengua, tres repetidores, tres de altas capacidades… Es imposible atenderlos como se merecen. Necesitamos reducir las ratios…»
No terminó de escucharlo. Pulsó compartir. Aquello también lo vivía él cada día, cada hora. Sentía que debía amplificar esa reivindicación, aunque fuera con un gesto pequeño.
La euforia le duró unos segundos, como a un jugador justo después de marcar un gol.
Luego llegó el pinchazo. ¿Qué culpa tenían sus alumnos de ser como eran? Al compartir ese reel los estaba exponiendo. Muchos lo seguían y podían sentirse señalados. ¿Y si se veían como un problema? ¿Y si se sentían… apestados?
Buscó los tres puntitos de la esquina superior, abrió el desplegable y pulsó “Eliminar”.
El reel desapareció. La precariedad no.
Suspiró. No había amplificado nada, no había cambiado nada. Pero, al menos, al día siguiente podría entrar en el aula con la cabeza alta, intentando ser el mejor profesor posible para sus diferentes alumnos, incluso en un sistema que los hacía, a ellos y a él, navegar siempre con el agua al cuello.
¿Sabes que puedes apoyarme de una forma más comprometida y qué tienes diversas opciones?
GANADORES DEL CONCURSO DE ESCRITOR DE SUBSTACK DEL MES DE NOVIEMBRE
🏅Primer premio: “El hogar de Luna” por María Ahufinger.
🏅Segundo premio: “La verdad no calienta” por Henning Lackberg.
🏅Tercer premio: “Galilea” por Gon Vas.
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Enhorabuena compi!!