Un año en Substack
Y cómo lo estoy disfrutando
El pasado 12 de marzo de 2025 publiqué mi primer post en Substack: ¿Qué se esconde tras Oasiánica? Era una declaración de intenciones, porque en realidad era una charla con el escritor Enrique de la Cruz en la que hablábamos de su nueva novela.
Ha pasado un año desde aquel momento y lo que os puedo decir es que lo estoy pasando muy bien en Substack. De verdad.
Tardé en decidirme a dar el salto desde Mailchimp, donde tenía antes mi newsletter. Estuve buscando información durante bastante tiempo y, con todo lo que fui encontrando, decidí que no perdía nada por probar. Además, sentía que quizá podía abrir camino a otros escritores que me seguían y que también tenían curiosidad por la plataforma.
Dos meses después publiqué uno de los podcasts que más recepción ha tenido hasta ahora: Substack para escritores y lectores. Y casualidad, o quizá no tanto, a partir de ese momento empecé a ver firmas conocidas que iniciaban su propia andadura en Substack.
Lo que sí tengo claro es que Substack me ha dado la motivación necesaria para enviar un boletín negrocriminal todos los lunes, sin fallo. Ya van 52 entregas consecutivas. En Mailchimp lo había intentado antes, pero creo que lo dejé en la segunda entrega. ¿Por qué? No lo sé muy bien, ¿quizás porqué era una cueva que no se podía visitar a no ser que supieras que existía?
Aunque, pensándolo mejor, quizá tenga que ver con esa sensación de ir construyendo algo poco a poco. De ir haciendo pilón cada día, cada semana, y ver cómo los lectores van creciendo, muchas veces gracias a las recomendaciones (mil gracias a todos y todas). Algo que en Mailchimp solo ocurre si invertías dinero en publicidad.
En Mailchimp iba por rachas. Una semana enviaba un correo y luego podían pasar meses sin publicar nada.
En Substack es raro que pase una semana sin que envíe al menos un par de correos. Incluso he llegado a mandar cinco en una misma semana, si la memoria no me falla. Siento que hay lectores al otro lado que valoran el esfuerzo de crear contenido interesante y que no les molesta recibir más de un correo si lo que encuentran merece la pena.
Otra cosa que me ha regalado Substack es la posibilidad de leer cosas interesantes casi cada día. Basta con seguir a escritores o comunicadores cuyo contenido te interese. Es una experiencia muy diferente al ruido de otras plataformas. Aquí a veces siento que entro en una biblioteca: un lugar para leer, aprender, disfrutar y desconectar.
Sin duda, lo mejor que me ha pasado durante este año, y espero que siga creciendo en el futuro, ha sido conocer a personas muy interesantes. Ya me entendéis: interactuar con ellas, leer lo que escriben, compartir comentarios.
Incluso hice algo que nunca pensé que haría: suscribirme a una newsletter de pago para apoyar el trabajo de Samuel Domínguez , uno de los grandes de Substack. Disfruto muchísimo los correos diarios que envía. Cuando me suscribí de forma gratuita, movido por la curiosidad de leer sobre Palestina, donde ahora reside y trabaja (bueno…antes de que lo evacuaran hace unos días), pensé que aguantaría quince días o, como mucho, un mes. Y ya voy camino de un año y cada mañana estoy esperando con puntualidad el nuevo correo, la nueva historia.
Son muchas las personas que hacen grande la experiencia de Substack y me sabría mal dejarme a alguien. Cada uno vive esta plataforma a su manera y desde su propia mirada y seguro que me dejaría a decenas de esas personas interesantes con las que te cruzas o sigues en la plataforma. A Samu lo he nombrado por lo que os explicaba antes, pero creo que todos sabéis quiénes sois: aquellos con los que interactúo más, sea con un like o con un comentario.
Substack también me ha animado a hacer directos, algo que nunca había hecho antes. De momento he hecho dos. No hago más por falta de tiempo, porque ganas tengo muchas. Me parece una experiencia muy divertida y, una vez lo pruebas, quieres repetir.
Tampoco pensé que algún día podría monetizar mi trabajo escribiendo sobre literatura, y hoy es algo que ya está ocurriendo. Unos cuantos valientes me apoyan como suscriptores de pago (mil gracias) en Cruce de Caminos y me animan a seguir buscando contenidos que merezcan la pena.
No quiero alargarme mucho más.
Solo puedo decir que, si alguien me pregunta hoy por Substack, mi respuesta es sencilla: estoy encantado de formar parte de esta comunidad.
¿Sabes que puedes apoyarme de una forma más comprometida y obtener algunos beneficios a cambio?
Os dejo los posts a los que he hecho referencia:



Esoooo, enhorabuena por ese añazo, David ❤️🎉🎉
Y mil gracias por la mención, me hizo una ilusión muy muy especial cuando me dijiste que sí, que te sumabas a la suscripción de pago de Miradero. Gracias sobre todo por estar ahí, con los dedos en los oídos cada mañana, puntual, esperando el cañonazo diario de Miradero y, también, por querer encender una velita que me ilumine el camino de la escritura 🙏
Ahora, como dice mi amigo Santiago Gozálvez: a seguir ❤️