Historias que esperan ser encontradas para ser leídas
Una caja llena de libretas
El otro día, mientras ordenábamos una habitación, me topé con una caja que hacía tiempo que no veía. La abrí y recordé la primera vez que la vi, hace muchos años, poco después de conocer a Sonia Flores Autora y comenzar a compartir nuestra vida.
La caja está repleta de libretas, unas más grandes, otras más pequeñas, y todas ellas llenas de historias. Algunas con poemas, algunas con relatos, e incluso, como en aquel momento, una novela que nadie había leído.
Recuerdo que cogí aquella libreta sin decírselo a ella y que busqué el momento para poder leerla. Me quedé atrapado en sus páginas, en su prosa, en su fuerza narrativa.
Inmediatamente tuve una idea. Haría una versión en papel, un único libro, solo para ella, para darle una sorpresa. Supongo que tengo que añadir que en aquellos años aún no existía la facilidad de hacerlo con Amazon. Había otras webs y utilicé una de ellas.
Pasé noches picando el manuscrito sin que ella se diera cuenta. Luego le hice una pequeña revisión editorial y lo tuve listo justo para el día de su cumpleaños.
La sorpresa fue mayúscula, pero inmediatamente se sonrojó. Me dijo que era una novela para no ser leída, aunque me agradeció el gesto.
Al cabo de bastantes años, y ya con Amazon a pleno rendimiento, le dije que yo creía que era una novela para ser leída. En ese momento Sonia aún no había publicado ninguna de sus cinco novelas. La convencí, pero con la condición de hacerlo bajo pseudónimo. Así lo hicimos.
Hoy en día, unos pocos se han podido acercar a esa novela, por casualidad, por ese cruce de caminos invisible que tiene buscar historias, y no es ninguna sorpresa que a la mayoría, por los comentarios y valoraciones que han dejado, les haya gustado mucho.
Todo ese recuerdo me ha hecho pensar que, a veces, escribimos sin saber para quién, sin saber si alguien leerá esas páginas alguna vez.
Y ese mismo recuerdo me ha llevado a Irène Némirovsky, una escritora que también escribió así. Escribió una novela sin saber que no la vería publicada, sin saber que ese manuscrito dormiría durante décadas en una maleta.
El miércoles, en el próximo episodio de mi podcast Cruce de Caminos, os hablaré de su historia. No tanto de fechas o contextos, sino de lo que significa escribir sin lector.
Porque a veces los libros esperan, y a veces, por suerte, alguien acaba encontrándolos para que vean la luz.
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