El único hombre que sobrevivió a las bombas nucleares de Hiroshima y Nagasaki
Se cumplen 80 años del fatídico lanzamiento de las dos bombas.
✉️ Esta semana se cumplen 80 años del mayor horror nuclear de la historia. Y hay una historia poco conocida que quiero contarte.
Se cumplen 80 años del lanzamiento de las dos primeras bombas nucleares sobre población civil: el 6 de agosto en Hiroshima y el 9 de agosto en Nagasaki.
Y existió un hombre, reconocido por el gobierno japonés, que se considera el único superviviente de ambas explosiones. Aunque hay cálculos que estiman que unas 165 personas podrían haber estado en las mismas circunstancias que Tsutomu Yamaguchi, no hay documentación que lo respalde, ni constan casos tan cercanos a la zona cero de ambas bombas como el suyo.
Hace unos quince años escuché esta historia. Creo que fue justo cuando el gobierno japonés reconoció oficialmente a Yamaguchi como superviviente de las dos bombas. Hasta marzo de 2009 figuraba en la lista de los hibakusha —los supervivientes de los bombardeos atómicos— solo por el ataque de Nagasaki. Pero fue ese año cuando se demostró que también estuvo en Hiroshima tres días antes.
Este célebre personaje tuvo un año más para seguir contando su historia, ya que murió el 4 de enero de 2010, a los 93 años, víctima de un cáncer de estómago.
Tsutomu Yamaguchi había nacido en Nagasaki el 16 de marzo de 1916. El 6 de agosto de 1945 era un joven ingeniero de la constructora naval Mitsubishi Heavy Industries y se encontraba en Hiroshima por motivos de trabajo.
Al recordar aquel día, siempre contaba que oyó un ruido de motor en el cielo, pero no le dio importancia, ya que Hiroshima era un objetivo habitual por su base militar. Eran los motores del B-29 Enola Gay, que estaba a punto de lanzar la primera bomba nuclear sobre población humana.
Viajaba en tranvía. Se bajó y vio un gran destello de luz. Acababa de estallar Little Boy —nombre en referencia al presidente Roosevelt— a unos 600 metros sobre Hiroshima. Eran las 8:15 de aquella mañana trágica.
Yamaguchi fue derribado por la onda expansiva. Más tarde recordaría la gigantesca columna de fuego en forma de hongo que se elevaba hacia el cielo.
Se encontraba a unos tres kilómetros de la zona cero, pero sufrió graves quemaduras en la parte superior del cuerpo y la perforación de un tímpano.
Pasó la noche en la ciudad, en un refugio antiaéreo, rodeado de gente que moría y gritaba de dolor. Al día siguiente, logró abrirse paso como pudo para tomar un tren rumbo a su ciudad natal, Nagasaki, donde esperaba poder curarse mejor.
El 9 de agosto, solo tres días después, Yamaguchi se presentó en su trabajo, vendado y maltrecho, contando a sus compañeros lo que había vivido.
A las 11:02 de esa misma mañana, se encontraba nuevamente a unos tres kilómetros de la zona cero, cuando Fat Man —nombre que hacía referencia a Winston Churchill— fue lanzada sobre Nagasaki. Vio un destello familiar antes de caer otra vez al suelo, empujado por la onda expansiva.
Nagasaki, rodeada de montañas, sufrió un nivel de destrucción algo menor que Hiroshima, aunque el daño humano y material fue igualmente devastador.
Yamaguchi logró salvar la vida, al igual que su mujer y su bebé. Pasaron la semana refugiados cerca de lo que quedaba de su hogar.
El 14 de agosto, el emperador Hirohito anunció la rendición de Japón y así se dio por terminada la Segunda Guerra Mundial.
No entiendo cómo esta historia no hace reaccionar a los mandatarios, cómo pueden seguir jugando a ver quién la tiene más larga. Hoy vivimos en un contexto donde se juega con bombas nucleares, se amenaza con apretar el botón, se envían submarinos atómicos a las puertas del adversario, se arrasan poblaciones solo por no compartir la misma religión. Todo es tan débil, tan frágil, tan inestable…
Espero que algún día se firme un tratado que erradique las bombas nucleares del planeta, y que ese día no llegue por culpa de una nueva demostración como la que se hizo en agosto de 1945.
¿De verdad estamos dispuestos a repetir el mismo error?
Ojalá no tengamos que volver a ver una tragedia como aquella para entender el daño que somos capaces de causar.
¿Tú conocías la historia de Yamaguchi?



No conocía su historia. Es increíble pensar que alguien pueda sobrevivir a dos tragedias así y seguir contando lo que vivió. Y más increíble aún que, sabiendo lo que pasó, sigamos jugando con las mismas armas...