El mal no descansa en Barcelona
Un atraco, una muerte colateral. Barcelona Calibre 12 de Riccardo Braccaioli
Doce entregas a sus espaldas tiene el sargento Álex Cortés y sigue manteniendo el pulso de los lectores. Lo vimos en los primeros días tras su publicación, cuando Barcelona Calibre 12 se aupó a los primeros puestos del ranking de los más vendidos en Amazon España.
Esta es, quizá, una de las entregas más explosivas de la serie. Pero, más que un clímax, la he sentido como una novela de transición, un punto de inflexión entre dos bloques argumentales dentro del universo de Álex Cortés.
Las tramas anteriores cerraban un ciclo narrativo. Aquí, el mal continúa latente, encarnado en el omnipresente Néstor Luna, aunque el foco de la narración se desplaza hacia el arco emocional de Karla y Álex y la evolución de su relación.
Esta entrega sigue ampliando el universo del inspector y esa Barcelona contemporánea donde el crimen parece no tomarse descanso. Pero, al mismo tiempo, hace madurar a sus protagonistas, preparándolos para algo mayor. Barcelona Calibre 12 es, en ese sentido, el chup-chup del buen cocido: el hervor lento que anticipa lo verdaderamente sabroso.
La novela arranca con un atraco a un furgón blindado en el centro comercial Diagonal Mar. El golpe es planificado y brutal, pero el verdadero detonante de la trama no es el botín, sino la víctima colateral: la esposa de un concejal del Ayuntamiento.
Ese detalle cambia las reglas del juego y arrastra a Cortés a un caso que, en principio, debería ser competencia de la unidad de robos. La ironía se impone: si la víctima hubiese sido una ciudadana anónima, la investigación probablemente habría tenido menos recursos y atención.
A lo largo del caso, Cortés se pregunta si su obstinación está rozando los límites y si esa intensidad podría provocar un daño colateral. Pero no puede detenerse: su manera de buscar justicia es seguir adelante, aunque el precio sea alto.
El inspector cree reconocer una sombra del pasado. Lo que parece un espejismo se convierte en una obsesión que lo acompaña durante toda la novela. Braccaioli maneja bien esa ambigüedad: la duda sobre si Álex ve fantasmas o realidades escondidas da a la trama un pulso psicológico interesante.
Llegaremos al cierre para salir de la duda, un cierre que deja la serie en ese punto justo en que uno necesita la siguiente entrega.
Sobre el final, un inciso. Llamo final a lo que ocurre antes de los tres capítulos añadidos al cierre. Creo que la intención de ese añadido era buena, pero le resta intensidad al desenlace. No hacía falta explicar lo sucedido; el lector podía intuirlo. Es como cuando te cuentan un chiste: lo mejor es dejar que flote en el aire y no detenerse a explicarlo.
Eso sí, admito que es una percepción personal.
Barcelona Calibre 12 mantiene el estilo habitual de la serie: frases cortas, acción directa, diálogos abundantes y ritmo sostenido. No hay espacio para adornos; la narración busca la eficacia.
Los únicos momentos de respiro llegan con la relación entre Álex y Karla, que aporta humanidad a tanta tensión. Saber lo que sienten y piensan da aire al relato y profundidad a los personajes.
Lo que no funciona tan bien, en mi opinión, es la repetición del mantra de los atracadores:
“Hoy, dinero; mañana, caos.”
Aparece hasta dieciocho veces a lo largo del libro. Si bien encaja como leitmotiv y cobra sentido en el desenlace, tanta reiteración acaba diluyendo su fuerza.
Riccardo Braccaioli aprovecha la narración para introducir una reflexión discreta, pero significativa. Sin desvelar demasiado, plantea una pregunta incómoda: ¿por qué, ante el horror, muchas personas eligen grabar con el móvil en lugar de ayudar o pedir auxilio?
Es una observación certera sobre esta sociedad saturada de pantallas y reflejos digitales.
Barcelona nunca duerme del todo tranquila. Y quien tampoco descansa es el sargento Álex Cortés, que ya prepara su regreso en El Síndrome Greenwich, prevista para mediados de diciembre.
Yo, desde luego, estaré allí para leerla.
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Me ha gustado muchísimo esta reseña David!!! Tengo la serie de Àlex Cortés pendiente y con este artículo la he puesto como siguiente a leer 👍